Colombia Humana

Programa para la

Política

Colombia Humana

Por una política

Libre

De corrupción

Para impedir que el miedo y la desconfianza sigan inmovilizando al pueblo colombiano y perpetuando en el poder a quienes por siglos nos han dominado, debemos limpiar la política de la corrupción.

La política debe dejar de ser un negocio en que los corruptos invierten para ganar poder a costa de la necesidad del pueblo. La política debe ser el ejercicio del poder de la ciudadanía, debe ser el vehículo para que la gente pueda satisfacer sus necesidades colectivas. En nuestro gobierno los corruptos además de ir a cárcel deberán devolver los dineros que se hayan robado de las finanzas públicas.

Nuestro gobierno hará efectivo el derecho a la participación ciudadana. Impulsaremos las reformas requeridas para que el constituyente primario defina el destino del país, para que la democracia sea realmente participativa y así las voces de las ciudadanías se hagan valer en los asuntos estratégicos de la nación, de manera directa, decisoria y vinculante.

Tejeremos una gran alianza con el sector comunal, las veedurías ciudadanas, sindicatos y asociaciones gremiales, organizaciones y movimientos sociales para llegar a acuerdos que incidan positivamente en la formulación, la ejecución y el disfrute de las políticas públicas, incrementando de este modo el control social. Los mecanismos de participación serán fortalecidos y visibilizados en la agenda pública: las consultas populares y las consultas previas cobrarán por lo tanto fuerza de mandato para la Colombia Humana.

Haremos efectiva la descentralización en Colombia para desconcentrar el poder, fortalecer la autonomía de los entes territoriales y para democratizar el ejercicio de lo público como finalidad social del Estado. Profundizaremos la democracia local y haremos efectiva la descentralización administrativa y fiscal. Implementaremos presupuestos participativos. En lo referente a la descentralización territorial, Colombia Humana respetará los resguardos indígenas y los territorios colectivos de comunidades negras.

Estrategias

Partidos políticos para la democracia

Fortaleceremos los partidos políticos como instituciones democráticas que recogen las voces de la gente y buscan solución a los problemas de la sociedad, tendiendo puentes entre la ciudadanía y el ejercicio del poder público. Promoveremos que las campañas electorales sean financiadas en su totalidad por el Estado y enfrentaremos toda práctica partidista tendiente a ejercer control burocrático de entidades, a desviar recursos públicos o a constreñir o manipular a la población a favor o en contra de un grupo político.

Nos comprometemos con el surgimiento de nuevas fuerzas políticas que reflejen y vivifiquen el pluralismo de la nación. Fortaleceremos los mecanismos que permitan a la ciudadanía participar de manera incidente y decisoria en los proyectos de ley e incluso proponer leyes. Es indispensable que los grupos étnicos ocupen espacios de representación y participación política para que sean baluartes de la construcción y la defensa de sus derechos y de su dignidad.

La relación entre el gobierno y la oposición no dependerá de la repartición de cuotas burocráticas o cupos indicativos, ni de prácticas clientelistas; por el contrario, se orientará a la búsqueda colectiva, amplia, participativa y argumentada de soluciones reales a las problemáticas del país y a las demandas colectivas de la ciudadanía. Por tratarse de un derecho fundamental, la oposición será protegida directamente por la rama judicial sin necesidad de acudir al Consejo Nacional Electoral. Crearemos la Procuraduría delegada para la protección de los derechos políticos y de la oposición.

Sistema electoral como garantía de la voz del pueblo

Cuidaremos el voto ciudadano como expresión de la voluntad popular y como tesoro de la democracia. Impulsaremos una reforma que garantice que el sistema electoral sea autónomo e independiente de las ramas del poder estatal. De esta manera evitaremos la influencia negativa de los partidos políticos mayoritarios, oficialistas o con abundantes recursos económicos en la conformación y en el quehacer del Consejo Nacional Electoral.

En nuestro gobierno sancionaremos con firmeza a las personas naturales y jurídicas que infrinjan las normas electorales y coarten, manipulen o constriñan el derecho al elegir y ser elegido. Queremos un sistema electoral capaz de ejercer auditoría a los partidos políticos y con la responsabilidad de velar por el ejercicio ético y legal de las campañas políticas.

Órganos de control trasparentes

Los órganos de control no pueden actuar bajo la influencia de los poderes ejecutivo y legislativo, pues esto impide que ejerzan su función o hace que actúen de manera parcializada, convirtiéndose en víctimas de la politización y cómplices de la corrupción. El propósito de los órganos de control no debe consistir por ningún motivo en ejercer persecución política ni en entorpecer la función pública, sino en favorecer que esta sea transparente. Propiciaremos que los contralores territoriales sean elegidos por concurso público de méritos.

Función pública fortalecida

Fortaleceremos la Función Pública previniendo que sea desmantelada, consolidando la carrera administrativa y eliminando la contratación precaria para garantizar continuidad y compromiso de los equipos de trabajo. Suprimiremos las nóminas paralelas, ejerceremos mejor control del talento humano y dignificaremos al servidor y al servicio públicos. Racionalizaremos las competencias institucionales y la capacidad de las entidades para que trabajen articuladamente y no cada una por su lado.

Se reducirá la tercerización y la intermediación privadas en los aspectos administrativos, técnicos y financieros en tareas esenciales del Estado. Garantizaremos procesos de selección y contratación del talento humano por mérito para el servicio, la función o el cargo respectivo.